Acerca del “tema de los temas”: un reconocimiento, algunas aclaraciones y el efecto bumerang.


Carlos M. García Valdés

El reconocimiento.

 El 22 de febrero de 2018 el Dr. Pedro Monreal  escribió en su blog “El estado como tal” el  artículo:”¿Es realmente la propiedad “el tema de los temas” del debate económico en Cuba?” en el que aborda a su manera 4 artículos nuestros publicados en “Cuba Economía”. Esos artículos se titulaban: “La propiedad no es tan abstracta como algunos dicen, o quieren que sea”;  “La propiedad social: de la utopía marxista a la realidad de la transición del capitalismo al socialismo”; “La soledad de la propiedad estatal hasta el período especial” y “La actualización de la propiedad y los economistas”.(Publicados en el blog Cuba economía entre el 12 y 13 de febrero de 2018)

Como aclaramos, tales artículos eran las 4 partes del publicado en la revista Cuba Socialista No 5 titulado “La propiedad  en la economía y en su modelo de funcionamiento. (Repasando la historia, la teoría y provocando el debate)”. Por lo tanto no eran independientes sino que constituían una unidad y el subtítulo  indicaba el objetivo de ese trabajo. Lo que ha llamado la atención al Dr Monreal es una expresión del último de los artículos que no cubre, por mucho, la esencia y pretensiones de este trabajo presentado, por cuestiones de racionalidad, en 4 partes.

Sobre este “particular” volveremos, pero no sin antes agradecer al Dr Monreal por su atención. No es un reconocimiento formal, mucho menos algo parecido a una ironía, sino un deber elemental porque, confieso, no es una práctica que alguien bien capacitado se tome tan en serio las cosas que escribimos, no solo yo sino también otros autores, incluyéndolo a él mismo. No importa si es para coincidir o como en este caso, y casi siempre, para disentir, lo que es, como regla, más productivo para el criticado, que lo primero. Pero además, en virtud del “efecto bumerang” el hecho de que le haya dedicado tanto espacio y argumentos a lo  que critica es para mí una suerte de resguardo.
Aclaraciones generales.

Comienzo recordándole al lector como enfocamos el asunto de la propiedad como “tema de los temas”

“La propiedad ha pasado a ser el tema de los temas, se ha liberado de su caparazón abstracto y es abordado no solo por los economistas sino por una gran diversidad de cubanos, lo que se puede comprobar fácilmente cuando se leen los comentarios en los sitios digitales sobre cualquier artículo de economía, que expresan no solamente criterios conceptuales sino  intereses económicos y clasistas.

“El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro se pronunció sobre esto en el VII Congreso del PCC.

“Uno de los aspectos novedosos que ha suscitado mayor atención y hasta cierta polémica, es el referido a las relaciones de propiedad, y es lógico que así sea, ya que en dependencia del predominio de una forma de propiedad sobre las demás se determina el régimen social de un país.”

El Dr. Pedro Monreal tiene todo el derecho a no compartir mi impresión y la del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros sobre este asunto, pero no sé cómo va a explicar  el hecho de que una buena parte de sus artículos aborden de manera directa o indirecta el tema de la propiedad y su papel en el modelo económico y social cubano. Su bumerang retorna y lo golpea. Es suficiente con leer solo algunos de los últimos artículos del doctor para entender que la cuestión de la propiedad sino es el “tema de los temas” es al menos uno de sus principales desvelos.

Un botón de muestra:“Empresa estatal, política y democracia socialista: ¿la función determina la forma? (Cubaposible, 3 -5- 2016). “Si la empresa privada es la respuesta, entonces: ¿cuál es la pregunta?”(Cubaposible, 10 -5- 2016).”¿Sobran empresas estatales en Cuba?” (3 de mayo de 2017) “Empresas “públicas”, PYMES estatales y PYMES privadas.” (El estado como tal, 5-5-2017) “Ofuscación con la empresa privada cubana: ¿parasitaria y apocalíptica?” (El estado como tal, 11 de abril de  2017)”¿Es la empresa estatal perfectible?” (El estado como tal, 4 de mayo de 2017) “Lo privado y el modelo “actualizado”: del mito a la estadística.”(El estado como tal, 5 de junio 2017)” Trump y el empobrecimiento del emprendedor cubano: ¿daño colateral o embestida intencional?” (El estado como tal,  20 de junio de 2017) “La empresa estatal cubana: reforma, aparta de mí este subsidio.” (El  estado como tal, 25 de agosto de 2017)”Neoliberalismo y modelo cubano: lo definible y lo verificable.” (El estado como tal, 29 de agosto 2017) “Un programa de estabilidad económica para Cuba” (El estado como tal,  15 de noviembre de 2017).

No voy a detenerme en el contenido pues personalmente he respondido algunos de sus trabajos, en particular al que  presenta el llamado “programa de estabilidad económica”. Ahora en su artículo “¿Es realmente la propiedad el “tema de los temas” del debate económico en Cuba?” no solo cuestiona la frase mencionada en uno de los cuatros artículos nuestros sino que aborda desde su visión teórico-ideológica el tema de la propiedad y más concretamente el tipo de propiedad que debe presidir el movimiento económico en Cuba. El artículo tiene muchas apreciaciones, valoraciones  e interpretaciones de algunos pronunciamientos nuestros que pronto atenderemos, pero lo más importante lo más sustancioso, lo que es  digno de caracterizar un asunto como “tema de los temas” lo encuentro al final del opúsculo en forma de preguntas.

“¿Necesita el Estado cubano controlar el 80% de los medios de producción fundamentales para alcanzar un desarrollo nacional que fuese compatible con el socialismo?

¿Acaso bastaría con el 60%? o, ¿Sería suficiente el 40%?”( Pedro Monreal, ¿Es realmente la propiedad el “tema de los temas” del debate económico en Cuba?, El estado como tal, 22 de febrero de 2018)

En este caso la cuestión de la propiedad no es ni abstracta ni empírica, tiene un alcance directamente político porque lo cuantitativo se puede trocar en una nueva cualidad. Por supuesto si esta y las propuestas anteriores encarnan en políticas y reformas, lo que sí parece ser un asunto eminentemente conceptual. Al menos teóricamente estaríamos ante una suerte de “efecto mariposa” a escala de la sociedad. El aleteo de esas reducciones aparentemente inocuas pudiera provocar  grandes trastornos en la estructura socioeconómica del país y en su estructura socio clasista. Son razonamientos en apariencia más inofensivos que las dos famosas “hélices” del llamado programa de estabilidad económica del Dr Monreal pero con un efecto transformador semejante.

Lo importante no es si el estado domina el 60 o el 40 % de la propiedad sino que es lo que va a suceder del otro lado, con un 40 o 60 % de propiedad privada. ¿ Cómo se distribuiría ahora el ingreso nacional disponible entre los representantes de la propiedad socialista y los propietarios privados, pequeños, medianos y grandes?¿Cómo quedaría la estructura de la ocupación, si ahora con el 80 % de propiedad estatal o “de todo el pueblo” el empleo privado es más del 30 % del total?, ¿ cómo quedaría el grupo social o quizás clase social de propietarios? Porque ya no serían pequeños capitalistas o capitalistas a nivel de micro empresas como los considera Oscar Fernández Estrada, puesto que las escalas van a modificarse sustancialmente hacia arriba.( Oscar Fernández, Revista economía y Desarrollo. Enero-junio de 2012, p 41)

Otras interrogantes: ¿ cómo quedaría conformada la estructura socio clasista de la nación ?; ¿ sería suficiente el 40 o el 60 % de propiedad socialista para mantener los presupuestos de educación, salud pública, seguridad social, seguridad nacional, defensa civil, deporte y recreación, entre otros?, ¿cuál sería la participación del capital de los cubanos radicados en la Florida?, ¿cuál sería el impacto de la nueva estructura socio económica y clasista en las estructuras de poder?.

Seguimos preguntando:¿ cómo se comportarían las relaciones entre los nuevos actores económicos y clasistas encumbrados con los grupos más conservadores de cubanos- americanos, incentivados unos por el capital comprometido y otros por apetencias políticas como formas de los intereses económicos?; ¿ cómo quedaría nuestra independencia económica y la soberanía política?.
Por último, para no extender innecesariamente la lista de interrogantes que botan del tímido aletear de las alas de las mariposas mutantes de propiedad, ¿ qué tipo desarrollo se va a imponer en Cuba: socialista o capitalista? Precisamente, por el asusto del desarrollo  empieza la crítica del Dr.  Monreal al “tema de los temas”.

Aclaraciones  particulares.

Dice el Dr. Pedro Monreal: “Lo que esencialmente discuten los especialistas sobre la economía cubana son sus perspectivas de desarrollo.”

El doctor evita en este caso recordar que en los documentos del VII Congreso del PCC cuando se alude al desarrollo se especifica que es socialista. El propio Modelo se denomina “….económico y social cubano de desarrollo socialista?

Si los especialistas pasan por alto este “detalle” simplemente están separando las fuerzas productivas de las relaciones de producción. Teóricamente es un error pero si se pudieran desempatar en la práctica sería un desastre. Habría que dejar fuera del proceso de desarrollo a la planificación y otros mecanismos de regulación mercantiles y no mercantiles, sería indiferente que los sectores estratégicos( turismo, electro energético, biotecnológico y productor de alimentos, construcción, agroalimentario y otros hasta 11) se asentaran sobre organizaciones de todo el pueblo o privadas cubanas y/o extranjeras. Sería insensible si el desarrollo va beneficiar a los trabajadores de las entidades de propiedad socialista o a los propietarios del 40 o 60 % de la propiedad no socialista a los que se le incorporan los propietarios privados tradicionales.

En consecuencia, no pienso que se pueda desconectar al “tema de los temas” en cualquier análisis sistémico del desarrollo.

Segunda aclaración.

El Dr, Pedro Monreal cree encontrar una debilidad en uno de nuestros artículos, el titulado: “La propiedad social: de la utopía marxista a la realidad de la transición del capitalismo al socialismo.”(Cuba Economía, 12 de febrero  de 2018).Dice el doctor:

“Cuando un autor como el Dr. Carlos García Valdés expresa que la propiedad social “es expresión de divisiones sociales del trabajo con problemas estructurales de mayor o menor grado de profundidad en dependencia del país” lo que enuncia es una abstracción en estado puro. ¿De qué manera pudiera ser relevante una generalización como esa para discutir temas concretos de la reforma en Cuba.”(Pedro Monreal, artículo citado)

Tengo que reconocer la habilidad del doctor Monreal para armar una crítica aislando cualquier idea del contexto en que está expresada. Por eso tengo que “multar” al lector reproduciendo lo que en realidad dije:

“Hasta el momento no hay ninguna experiencia de construcción del socialismo a partir del desarrollo y de prevalencia mundial del mismo. Por lo tanto si de teoría y práctica de la propiedad social se trata hay que tomar como referentes los intentos fracasados y vigentes de los países que se empeñaron o se empeñan en  construir el socialismo desde el subdesarrollo y en condiciones de  hegemonía del  capitalismo mundial.

“Haciendo abstracción de las particularidades de cada uno de estos países y de los diferentes momentos o estadios que han atravesado y ahora se encuentran,  se pueden identificar algunos rasgos de la propiedad social.

“1)    Es expresión de divisiones sociales del trabajo con problemas estructurales de mayor o menor grado de profundidad en dependencia del país.

“2)    La propiedad social no ha asumido en ninguna experiencia una forma global  o superior, es decir no se ha manifestado nunca como propiedad  única de toda la sociedad,  sino que ha  adoptado diferentes formas como expresión de desiguales niveles de socialización. Las más importantes: propiedad estatal, propiedad cooperativa, propiedad de las comunas u otras unidades territoriales dentro de un país.” (García, Cuba Economía, 12 de febrero 2018)

Y siguen otras características, hasta 7, de la propiedad social en países como Cuba que transitan al socialismo desde el subdesarrollo y la ausencia de un sistema mundial de esa naturaleza. Por supuesto que, como declaramos, estamos hablando de una abstracción, si es pura o impura, no es lo más importante. Pero estoy desarrollando el análisis desde la economía política en la que uno de sus métodos o instrumentos es la abstracción. ¿Resulta irrelevante este tipo de análisis para la práctica actual?. A nuestro respetado interlocutor le parece que si, a nosotros todo lo contrario, por eso lo incluimos.

Desconozco cuales son los “temas concretos de la reforma en Cuba” a que alude el doctor pero sé que una de las esencias del  Programa de Desarrollo hasta el 2030 es “la transformación estructural de la economía cubana…” (Documentos del VII Congreso del Partido. Bases del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030, p 21). O lo que es lo mismo se pretende transformar esa división social del trabajo con profundas deformaciones estructurales que identificamos como una de las características de la propiedad social en países que construyen el socialismo desde el subdesarrollo y múltiples problemas externos e internos.

Tercera aclaración.

El doctor “encuentra” otro error en ese mismo texto. Expresa lo siguiente:
“Cuando el mismo autor afirma que “La propiedad social como regla se ha vinculado a la propiedad capitalista en virtud de tendencias internacionales como la inversión extranjera. La expansión de la propiedad social o en específico su base técnica, tecnológica, material y humana, requiere de una fuente importante de financiamiento, prácticamente imposible de asegurar internamente por los países que pretenden construir el socialismo”,  en realidad parece expresarse una opinión a priori que no encuentra asidero en la realidad, al menos si la afirmación incluye a China y Vietnam, las cuales son –con toda seguridad- las experiencias más relevantes actualmente en términos de tratar de acceder al desarrollo desde el poder de un partido comunista.”(Monreal, artículo citado)
En virtud del efecto bumerang lo que argumenta para criticar es precisamente lo que estamos afirmando. Recuerden que la idea que sostengo es que no se puede acceder al desarrollo solo con la propiedad social, y es imprescindible acudir a la inversión extranjera. Ni más ni menos. No hablo de proporción entre el ahorro interno y la IED, mucho menos que esta última debe ser predominante. Solo subrayo la necesidad de este tipo de inversión y es lo que reza en la Conceptualización y otros documentos del Partido. Lenin le llamó a esta necesidad “capitalismo de estado” y aunque las inversiones no acudieron en la medida necesaria, si las hubo. La IED participó en el desarrollo económico y social de las democracias populares de Europa en particular las provenientes de la URSS que no por tener características socialistas dejaban de ser inversión. Esto aconteció en Cuba con creces y si no se quiere aceptar este fenómeno como inversión extranjera pues que decir de las inversiones extranjeras capitalistas que en los momentos más comprometedores de la crisis de los 90 representaron un orificio de oxigenación para la maltrecha estructura de propiedad social. Ahora en los Lineamientos se reconoce que en algunas actividades la IED desborda su misión complementaria y se torna fundamental.(Lineamiento 78)

Cuarta aclaración. 


Dice el Dr. Monreal:
 “El Dr. García Valdés utiliza el concepto de “propiedad estatal”, pero no solo hace eso, sino que se refiere a esta como “la forma fundamental de propiedad social”, y de hecho va aún más lejos al establecer una relación de igualdad entre “propiedad social”, la propiedad “socialista de todo el pueblo” y la propiedad “estatal”.”(Pedro Monreal. Artículo citado)
Una de las manifestaciones del “efecto mariposa” consiste, rústicamente hablando, en que bajo determinadas condiciones las propiedades esenciales de un fenómeno lo abandonan y se traspasan a otro a las que les eran ajenas. Parece que algo similar ha sucedido aquí. El doctor Monreal en un esfuerzo de sinceridad debería haber dicho algo así “El Dr. García Valdés utiliza el concepto de “propiedad estatal” tan utilizado por mí…”

Recuerde el lector los títulos de los trabajos del Dr. Monreal citados en la primera página de este trabajo. Entre ellos: “Empresa estatal, política y democracia socialista…” ;“¿Sobran empresas estatales en Cuba?” ; “Empresas “públicas”, PYMES estatales y PYMES privadas.”; “¿Es la empresa estatal perfectible?, etc.

Pero si estas primeras palabras son inapropiadas, acusarme de confundir “propiedad social”, “la propiedad “socialista de todo el pueblo” y la propiedad “estatal”, es totalmente falso e injusto.
El término que siempre he utilizado e incluso utilizo en estos artículos es el de “propiedad social”. Lo vengo haciendo desde la década de los ochentas.  Un libro nuestro de 2005, citado por Monreal en “Empresa estatal, política y democracia socialista: ¿la función determina la forma?” se titula precisamente: “Propiedad social: la experiencia cubana”(Editora Política, La Habana 2005).Otro artículo también citado por el doctor se titula “la propiedad social en la Actualización del modelo económico( Economía y Desarrollo No 1 de 2012).

Si nos atenemos solo a  estos últimos  artículos referidos por el Dr, Monreal  encontramos el término propiedad social una vez   en “La propiedad no es tan abstracta…”, 13 veces en “La propiedad social: de la utopía marxista a la realidad de la transición del capitalismo al socialismo”  donde el doctor nos hace varios comentarios críticos; 7 veces en  “La soledad de la propiedad estatal hasta el período especial” y  5 veces en “La actualización de la propiedad y los economistas”. Es la categoría que preferimos apegados a la concepción de Marx. Engels, Lenin. Che y  muchos economistas políticos. La utilizamos porque le concedemos un contenido que desborda sus formas de manifestación y expresa nítidamente la tendencia a la socialización de la propiedad, que para nada excluye formas no sociales como la privada.

Es cierto que en un momento afirmamos que  la “propiedad estatal ha sido la forma  fundamental de propiedad social…”. Pero el Dr Monreal debería haber terminado la idea: “ pero esa mediación que es por un lado necesaria, es por otro un factor potencial de distanciamiento entre los trabajadores como dueños asociados del conjunto de medios de producción y esos medios representados por el Estado”.( “La propiedad social: de la utopía marxista a la realidad de la transición del capitalismo al socialismo” ) Ello evidencia con transparencia la diferenciación real que hacemos entre propiedad social y estatal.

Nuestro criterio se esclarece más  cuando en  “La soledad de la propiedad estatal hasta el período especial” afirmamos

“Hay que añadir a lo anterior que en la teoría socialista de la época se concebía la propiedad socialista estatal como la forma superior de propiedad social. A nadie se le ocurrió pensar y decir que en realidad se trata de la forma elemental, inferior  o primaria de propiedad social, correspondiente al período de transición del socialismo al capitalismo.”
En el mismo artículo  escribimos: “La propiedad social en su forma estatal…” quedando claro que diferenciamos esos dos conceptos.


 De este artículo seleccionamos estos párrafos que constituyen el principal mentís a los señalamientos del Dr. Monreal.

“La identificación de la propiedad social con la socialista de todo el pueblo o estatal tiene sus ventajas porque expresa el mayor nivel posible de  socialización de los medios de producción y presupone el respaldo del Estado, pero excluye la propiedad cooperativa, la de las organizaciones políticas y de masas  y otras posibles formas de propiedad social como pudiera ser la propiedad estatal compartida con propiedad privada capitalista extranjera o propiedad privada nacional, como reconoce la Conceptualización del Modelo.

“Además ancla en el concepto un elemento institucional o superestructural como  es el Estado  que como tendencia  debe disminuir sus funciones económicas, aunque en un plazo más o menos largo. En tanto el concepto de propiedad social, además de ser inclusivo subraya o explicita la  esencia y tendencia de este tipo de propiedad.” (“La soledad de la propiedad estatal hasta el período especial”)
Utilizando los códigos del doctor, éste  ha incurrido en un “resbalón” o en una “falsedad”. Prefiero ser más directo y diáfano y considerar o que bien el Dr. Pedro Monreal no prestó debida atención a mis trabajos o que de manera malintencionada pretende desacreditarme. Quiero inclinarme por la primera opción pues aún, a esta altura, confío en la honestidad científica y humana del conocido y prolijo autor.  
Ahora, por conveniencia, el doctor Monreal acude a la “Conceptualización del Modelo…”, documento que no solo ha cuestionado sino que prácticamente ha ignorado a la hora de hacer sus propuestas de como estabilizar la economía y garantizar el “desarrollo” sin apellido. Pero ni así podemos censurarlo  porque lo utilice de manera estrictamente  oportuna.
 Refiere: “En un sentido estricto –desde el punto de vista del documento de “la Conceptualización”- la “propiedad estatal” no es reconocida oficialmente como una forma de propiedad en la Cuba contemporánea.”(Pedro Monreal, artículo citado)

Una muestra de objetividad científica sería reconocer que el documento aprobado en el VII Congreso reconoce la propiedad estatal como forma funcional de la propiedad socialista de todo el pueblo. “La propiedad socialista de todo el pueblo asume la forma de propiedad estatal, a partir de que el estado actúa como representación del dueño, que es el pueblo” (VII Congreso del PCC, Conceptualización… pfo. 124)
En la nueva formulación se simplifica la aclaración expuesta aduciendo que.  “El Estado actúa en representación y beneficio del propietario.(Documentos del VII Congreso del PCC, p 6) Por supuesto que esa “actuación” presupone una relación directa con la propiedad y la gestión de sus empresas y unidades presupuestadas.

Conclusión.

De todas formas pienso que este nuevo furor del Dr. Monreal por desterrar del lenguaje académico el término de “propiedad y empresa estatales” lo lleve, si es consecuente, a utilizar el “concepto de “propiedad socialista de todo el pueblo”, puesto que ya no puede cambiar la redacción de sus anteriores trabajos (incluyendo este último) en los que decenas de  veces ha utilizado los primeros términos. Ahora cuando critique la propiedad social representada por el Estado y a sus empresas deberá criticar a la propiedad socialista de todo el pueblo. Cuando proponga la venta, alquiler o arriendo del 20, 30,40, 50 hasta 60 % de estas empresas estará proponiendo directamente la disminución de la propiedad que garantiza el poder económico y político de todo el pueblo. Me parece que ahora si vamos a jugar limpio con los conceptos, sin tantas argucias semánticas  y retóricas. Se van a transparentar las posiciones asumidas respecto al tema de la propiedad.
Es precisamente en la confrontación de ideas acerca de cuál deberá ser el tipo y formas de propiedad que presida el movimiento económico hacia el socialismo (o hacia el capitalismo) y se constituya en  el garante fundamental del desarrollo económico, social y humano de la mayoría de los cubanos(o de una minoría de estos) donde podemos encontrar, en un plano científico, el problema de los problemas.
Carlos M. García Valdés, 23 de marzo de 2018.












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