Conceptos a Debate. Tercera Parte

Conceptos a debate +Ciencia y política.(De un libro premiado, no  publicado y que se resiste al
olvido.)

Carlos M. García Valdés.

A los lectores.

Estimados lectores, tienen en sus manos  el “tercer capítulo” de esta serie particular sobre conceptos de las ciencias sociales. Les recuerdo que con excepción de los subtítulos y las notas de actualización todo lo demás es textual del libro “Economía, política y Ciencia” premiado en 2007 e  inédito hasta la fecha y así debe seguir porque me parece que  tiene más valor, al menos para mí. No obstante al revisarlo no encuentro cosas  de las que hoy me arrepienta, todo lo contrario me parece estarlas concibiendo y redactando en estos momentos. En esa ocasión hablaba de malos políticos quizás ahora  tendría en cuenta a los malos científicos, a los que vulgarizan la teoríay la manipulan de tal manera que le sirva para criticar no solo lo malo de la Revolución-que en este caso no sería incorrecto- sino todo o casi todo en particular la política económica y sus bases conceptuales. Claro que las concepciones de estos personajes no se quedan en la crítica total sino que la ejercen en función de “vender” su producto “teórico”-ideológico consistente en alterar las bases económicas de la construcción del socialismo en Cuba.

Como en los dos artículos anteriores comparto con los lectores una de esas ideas “célebres”, en este caso la exposición de una “dialéctica espeluznante”...

“La teoría consiste en las ideas relativas a lo que se desea ver hecho. La política pública es acerca de cómo se intenta alcanzarlo. La práctica consiste en hacerlo en la realidad concreta, allí donde existen las personas que van a tener que vivir con las consecuencias de las ideas.” (Pedro Monreal. Cuba. Las tensiones entre la teoría, las políticas y la práctica de la reforma.elestadocomotal on March 30, 2018)

Es tan “profunda”, tan “científica”, esta abstracción, que bien pudiera verificarse en  la rutina  diaria de cualquier cubano. Me pregunto ¿ Cuándo va a tocar fondo la vulgarización y la mediocridad del pensamiento económico científico?

 Las consideraciones que siguen abordan estos conceptos en su unidad pero desde una perspectiva de respeto a los lectores y de auto respeto.

De “Economía, política y Ciencia”. Premio Julio, 2007. Inédito.


Ciencia ,política y poder político.

En  el socialismo la política no sólo tiene prevalencia sobre la economía sino también sobre la ciencia económica que debe reflejar de forma sintética y sistémica la realidad económica.
Las ciencias sociales  en nuestra sociedad son consustanciales a los objetivos y valores que ella encarna. Una sociedad que se construye conscientemente para garantizar de manera global igualdad de oportunidades y forjar personalidades integralmente dotadas y capacitadas no puede prescindir de un pensamiento organizado y comprometido con la transformación de la naturaleza y el hombre y eso es precisamente la ciencia social socialista.

Las ciencias sociales son políticas por su naturaleza pues el estudio de los procesos sociales entre ellos y con marcado acento los  socio económicos tiene como finalidad suprema contribuir a solucionar los principales problemas que se presentan en un lógico proceso revolucionario, más cuando este es asediado y sometido a una fuerte presión por  la superpotencia mundial, a perfeccionar la sociedad y garantizar el poder económico, social y político del pueblo.

El Primer Congreso del Partido identificó las principales direcciones de la investigación social dirigida al estudio de las transformaciones económico sociales, con el objeto de:
“estudiar y divulgar los profundos cambios que están teniendo lugar en la sociedad...

“realizar investigaciones multidisciplinarias sobre problemas criminológicos relacionados con la delincuencia y la inadaptación de elementos y hábitos heredados  de la vieja sociedad.
“determinar las manifestaciones específicas en nuestro país de la acción de las leyes económicas que rigen el proceso de la construcción del socialismo...

“ precisar las formas concretas de organización de nuestra sociedad que aseguren la participación creciente de las masas en las actividades de la dirección estatal y en la gestión económico-social, en general, de la manera más directa posible.” (1)

De manera general estas y otras ideas planteadas en aquella ocasión mantienen vigencia, pero han pasado más de 30 años de aquel importante evento y la sociedad cubana ha cambiado sustancialmente y con ella los intereses y problemas sociales.

Hoy más que nunca se estrecha la relación entre la cuestión del poder político , el imprescindible consenso y apoyo populares, el enfrentamiento a los problemas sociales, de un lado y las ciencias sociales, en especial las económicas del  otro.

La ciencia económica responde a la política en general y a la económica en particular, se puede decir que le sirve o tributa. Las decisiones políticas generales   y las grandes tareas del Partido y del Estado son el marco más general que condicionan el quehacer  teórico económico.
 Encomiendas  directas  de estas instituciones se convierten en tareas concretas de investigación para las entidades científicas. Un ejemplo de  ello  es  los estudios del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas(INIE) por encargo de la  máxima dirección del país para  elaborar   indicadores  que reflejen de manera convincente la verdadera relación entre el esfuerzo y gasto de la Revolución por garantizar decorosas condiciones de vida y forjar un capital humano comprometido con la obra revolucionaria,  y su expresión en un indicador sintético como el PIB. (2)

Sin embargo la ciencia tiene su relativa independencia respecto a la política en el sentido que tiene sus objetivos propios que dimanan en general del compromiso social pero en especial  del tipo de actividad a emprender ; tiene  sus propios métodos y técnicas; formas de expresión y actuación sobre las personas.

El trabajo y  discurso políticos tienen sus exigencias, el trabajo científico y sus respectivos informes o vías de salida tienen las suyas, que son  en consecuencia diferentes. Esto tiene tanta validez en las investigaciones como en la docencia. Mientras más científica, es decir fundamentada, sistematizada, conceptuada, sea la docencia mejor llegará a los estudiantes el mensaje y orientación políticas.
Por otro lado se pueden entrecruzar política y ciencia. El cuadro que posea conocimientos teóricos económicos, sociológicos, de dirección, históricos, etc, podrá  levantar   su ejecutoria política sobre bases conceptuales firmes y elevar el rendimiento y eficacia de su labor educativa y de dirección.
Un planteamiento, una orientación, una tarea, será asimilada mejor si es razonada por el ejecutante pues le han dado elementos convincentes y no solo ordenes.

En ocasiones una cifra, un dato económico, convence más rápido  y es más efectivo   que una larga explicación. El  máximo líder de la Revolución emplea convenientemente  y de manera sostenida argumentos estadísticos y  profundas reflexiones como parte de su labor educativa y político  ideológica.

El enfoque científico debe ser capaz de conseguir un fin político sin necesidad de la apología excesiva, la magnificación de los hechos, el uso de superlativos innecesarios  y la perorata  aburrida y en esencia estéril.

Che Guevara en su crítica a un manual soviético de comienzos de la década del sesenta subraya “Una vez más la apologética reemplaza a la ciencia” (3)

La ciencia económica cubana no escapó a los influjos de la apología manualista soviética, pero políticos y teóricos cubanos  en los sesenta y posteriormente salvaron “la honrilla” como se dice en términos deportivos. La discusión que promovió la Revista Cuba socialista, segunda época , sobre el período de tránsito en Cuba duró casi un lustro y dio muestras de independencia, originalidad y anti apología. La literatura económica que se desarrolla en los 90 y en la actualidad tampoco puede ser  tildada  de apologética en términos de generalización pero el elemento apologético está en otras esferas de la comunicación social lo que es una muestra más de la brecha entre la política y la ciencia.
Político y mal político. El tecnócrata.

Hay que diferenciar los conceptos de político y mal político. El político debe ser un estudioso de las cuestiones teóricas que de una manera u otra se relacionan con la actividad que desempeña, se apoya en la teoría para realizar su labor de dirección, de convencimiento de los trabajadores y del pueblo en general, no separa la teoría de los métodos de acción  práctica transformadora sino que los integra. Fidel Castro es un político, un gran político, porque entre otras virtudes siente un gran respecto por la teoría revolucionaria, valora su papel en la construcción del socialismo en general y  en la educación de las jóvenes generaciones en particular y exige que se use en interés del perfeccionamiento de la sociedad.

Che era un político teórico o un teórico político. Aunque no es necesario la exposición directa  de sus criterios sobre las ciencias en general y la económica en especial para demostrar esta afirmación que emana del conocimiento de sus escritos, discursos  y cartas, es útil recordar algunos planteamientos directos:

“ En todos los últimos cambios impera el pragmatismo y la falta de análisis científico”   (4) Aunque se refería a una situación histórico concreta el núcleo central de esta idea debe iluminar  el quehacer transformativo  en cualesquiera de los momentos históricos  y magnitud de los cambios.
“ Todo el tema carece de una base científica” (5)  Se refiere a una confusión  concreta en el manual criticado, pero  en su vigencia ha de verse como un  llamado a la  necesidad de argumentar científicamente  las formulaciones económicas.

“... se deben considerar toda una serie de categorías capitalistas,  pero  de un modo científico”  La persistencia  del grano epistemológico es del todo evidente.(6)

El mal político, el político mediocre,  siente desdén por la teoría, se cocina en un empirismo funcional y rancio y caracteriza peyorativamente de “teoría” todo lo que se oponga a sus esquemas de dirección. Detrás del menosprecio por lo que considera “teoría”  que para él es sinónimo de “basura”, está el total o casi total desconocimiento de la teoría.

Por otra parte cualquier  profesional o dirigente con convicciones, conocimientos y métodos políticos puede cumplir mejor su misión y aportar más a la sociedad. Un dirigente económico, un jefe, en cualquier nivel es también un político pues al asegurar el mejor desempeño de su entidad y el cumplimiento de su misión social  participa directamente en  el perfeccionamiento del poder político.

El tecnocratismo no es más que la ciencia y la técnica huérfanas de política. El tecnócrata  se ajusta mecánicamente a parámetros técnicos o a conocimientos científicos  abstractos, no razona, no pondera, no toma en cuenta la riqueza y complejidad de los acontecimientos, no es en fin,  político.

Fidel Castro caracteriza el fenómeno tecnocrático: “...los tecnócratas no son políticos, los tecnócratas pueden hundir  un país.(...)Los políticos tienen que pensar primero como políticos, como se hacen las cosas. No se baja un ucase. Hay que reunirse con los obreros, hay que explicarles.” (7)
Economía  política y política económica.

La economía o realidad económica, la  ciencia  económica en especial la economía política y la política económica conforman una dialéctica de protagónica presencia en la construcción del socialismo. Conforman un círculo pero no precisamente vicioso pues la adecuada comprensión de las intercomunicaciones e ínter influencias de estas partes  beneficia la edificación consciente de la nueva sociedad.

Las relaciones y leyes objetivas en el proceso de reproducción de  las condiciones materiales y espirituales de la vida humana son el objeto de estudio y razón de ser de la ciencia económica y de la economía política concretamente. Le corresponde a la ciencia  socialista  contribuir a interpretar junto con la política esta objetividad y elaborar los instrumentos para su aprehensión o subjetivación por la mayor cantidad de sujetos implicados en la producción social posibles. La ciencia se  nutre de la objetividad y retroalimenta  la política económica, la que puede captar también por vía directa la realidad económica y representarla en forma de conceptos generales.

La práctica económica sujeta  a la actividad transformativa que se ejerce mediante la política económica  reacciona como espejo para comprobar la efectividad de las decisiones y envía las señales para las correcciones pertinentes.

La política económica también informa a la ciencia ,que cuando no está en una etapa de desarrollo puede limitarse a seguir acríticamente a la política, lo que le hace un flaco favor. Pueden darse posiciones intermedias caracterizadas por un   desarrollo conceptual parcial o incompleto de las decisiones de política económica. Esta última situación puede caracterizar el caso cubano actual.
José Luis Rodríguez puntualiza:

“Tal vez no hayamos logrado explicar suficientemente, desde un punto de vista conceptual, las decisiones que se han adoptado en términos de política económica, de  manera tal que resulte evidente su coherencia con el pensamiento marxista y, en particular, con el pensamiento de la Revolución. Ese es uno de los objetivos que debemos plantearnos en un trabajo sobre la política económica de la Revolución cubana: demostrar que lo que estamos haciendo no se contrapone a los principios esenciales del marxismo-leninismo, y que no se trata de una improvisación; demostrar que si existe un pensamiento, una teoría detrás de todo lo que se hace, sólo que revelarlo demanda un trabajo de sistematización, de investigación, para el cual, insisto, contamos con el necesario capital humano. Este trabajo no ha cuajado suficientemente, pero hay buenas perspectivas para poderlo hacer.”

Es importante lograr un mayor acercamiento entre la producción teórico económica y las instituciones y personas que en  mayor o menor grado se ocupan de trazar y ejecutar la política económica. Parece que este nexo existe pero no se visualizan  nítidamentelos mecanismos de su realización práctica.

No toda proyección teórica puede atenderse directamente pues la política es mucho más complicada que el  genio individual. Otra cosa es el genio colectivo que no es la suma aritmética de producciones personales sino una suerte de simbiosis de elementos racionales coincidentes y congruentes.
La política económica no se puede concebir e instrumentar desde un buró con ideas intrépidas puras o apropiadas. El especialista que diseñe su propia reforma económica y después se moleste porque no se aplica con sus puntos y comas, demuestra además de una soberbia intelectual estéril una completa ignorancia de la relación  ciencia-política.( Nota de actualización: Aunque en el momento en que escribíamos este libro no era conveniente mencionar nombres, la alusión  se refería al doctor pedro Monreal que en un seminario del Centro de estudios de la Economía Cubana(CEEC) se refirió, en estos términos, al libro que junto a otros economistas cubanos había participado y que se publicó en 2005)

De todas formas en cualquier teoría por erróneas o mal fundamentadas sus conclusiones y proposiciones siempre se pueden extraer  enseñanzas  y   advertencias. El vínculo ciencia y política no puede reducirse a   “coser y cantar”, no es una relación amorosa, es en todo caso, una relación constructiva pero compleja y contradictoria a la vez.

18 de mayo de 2018.

(1) Teis y resoluciones del I congreso del PCC, Editado por el DOR del CC del PCC, La Habana 1976, p 448
(2) El INIE  y el MEP comenzaron desde el 2001  la elaboración de sendas metodologías para  calcular el PIB en Cuba y que este indicador reflejara con mayor fidelidad los avances económicos y sociales de la Revolución en especial en el campo de la educación, la salud, la cultura, el deporte y otros servicios portadores esenciales de calidad de vida. La primera propuesta  se basaba en la determinación indirecta del PIB per cápita a paridad de poder adquisitivo( PPA ) y se utilizó para ello una tecnología centrada en las redes neuronales artificiales(RNA). Los cálculos resultantes de este experimento arrojaron cifras absoluta y per cápita doblemente mayores que las registradas por el método tradicional que solo incluye una parte del valor agregado de los servicios en el PIB pues la otra no se comercializa, es decir no se le cobra a las personas .La segunda propuesta se centra en determinar una red relativamente amplia de tarifas de rentabilidad de los distintos tipos de servicios sociales y sobre esa base calcular la parte del valor agregado de los servicios que no se le cobra a los consumidores como matricula en las diferentes enseñanzas, consultas médicas, atención hospitalaria, asistencia a actividades culturales, etc. Esta última se aplica en la actualidad y aunque se utiliza de manera oficial en el 2005  se han reconstruido con carácter retrospectivos  las informaciones del PIB desde  el 2000 hasta el 2004.
(3)Ernesto Che Guevara. Apuntes críticos a la economía política. Editorial de Ciencias Sociales La Habana
(4) Che Guevara, obra citada p 124
(5) Ibidem p 126
(6) Ibidem p 130
(7) Fidel Castro. Por el camino correcto, compilación de textos, tercera edición, Editora Política, la Habana 1989, p 291.

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