Las manzanas no tienen que ser de la discordia.


Carlos M. García.Valdés

 Las manzanas son buenas pero puede haber alguien que las envenena.


Conocí del artículo  de Juan Triana sobre el caso de las 15 000 manzanas vendidas, gracias a  mi compañero Rafael Cruz que me solicitó  comentarios al respecto. Antes de leerlo le  expresé que no iba a publicar nada que pudiera enfrentarnos, por varias razones incluyendo las personales, pero lo fundamental porque tengo el mejor criterio de Juan Triana como profesor-  investigador y ante todo por revolucionario. Reconozco que es un tema importante pero  personalmente no tenía ninguna motivación.

Después de leer el artículo que me pareció interesante aunque  no compartiera  sus objetivos y algunos de los argumentos, hice unos comentarios dirigidos solo a mi compañero Rafael, advirtiéndole siempre que no los publicara  pues  solo tenían la intención de darle argumentos para un  artículo o comentario  que haría en su blog.

Lamentablemente no lo entendió así y publicó algo que no estaba concebido para publicar. Si Juan se siente ofendido tiene toda la razón y le pido disculpas, aunque conociéndolo pienso que pueda  separar  la esencia de los detalles.

Me disgustó mucho el desafortunado error y mi compañero que aprecio, apenado por el desliz , escribió una disculpa, que no creo que resuelva el problema pero es lo menos que se puede   hacer y expresa, ante todo,  la verdad. Reproduzco la nota de  Rafael Cruz:

"Nota aclaratoria.
El Dr. C Carlos García, compañero que admiro y respeto como profesional y como persona y a quien me unen estrechos lazos de amistad llamó mi atención sobre lo inoportuno que fue la publicación de su comentario en el post de Turquinauta. En el momento de enviar la nota, el compañero Carlos me pidió no publicarla, lo cual evidente e injustificadamente fue interpretado de forma erronea por el administrador de este blog.
Como muestras de la total honestidad que unen las relaciones de trabajo entre compañeros y revolucionarios le pido publicamente disculpas al profesor Carlos García por este lamentable asunto y le reitero todo mi afecto y respeto
."

No me preocupó tanto la reacción de Juan como lo que podía provocar  pues daba motivo a que alguien de manera oportunista se aprovechara de esos comentarios para sembrar  confusión e introducir  el veneno de la discordia. Es lo que hizo rápidamente el señor Monreal con todo el tiempo del mundo dedicado por completo a su blog, experto en cizañas y enredos. Es un verdadero maestro  del maniqueísmo polarizando al extremo cualquier  expresión, descontextualizando ideas y en particular sacándole el cuerpo a las cuestiones  esenciales. No me queda otra alternativa que reconocer su magisterio en  provocación, incidías y tergiversación de juicios.

Debería estar acostumbrado a eso porque cada vez que escribo algo se embriaga de mentiras. Hace unos meses me acusó de  designarlo  como neoliberal, algo absolutamente falso pues en ninguno de mis artículos he utilizado ese término, y esto es solo lo que puedo asegurar. Más reciente  utilizó 3 palabras de reconocimiento a mis  comentarios sobre los aspectos económicos del proyecto de Constitución y acto seguido arremetió contra mis apreciaciones del tema de la pobreza que aun reconociendo que lo traté  de manera circunstancial escribió una crítica que triplicaba lo que escribí.

El típico cuento de “el tiburón y la pulga”.


 En el fondo de ese “honor” que me hace, al convertirse en mi sempiterno oponente, crítico y detractor, está  mi discrepancia expresa  en varios artículos sobre la defensa de la propiedad privada y su peso en la estructura de la propiedad que el mismo, ninguna otra persona, ubica entre el 40 y el 60 % . Por cierto que no me ha contestado las preguntas que le formulé  al respecto . Es del todo evidente que su criterio de que “la propiedad privada es la respuesta”  no tiene que ver nada con la Conceptualización del Modelo ni con el proyecto de Constitución de la República de Cuba.

Es importante esta aclaración, porque tengo la impresión de que algunos compañeros, y otros que no los considero así, se equivocan y no aprecian justamente la esencia de la polémica. Hay quien nos consideran “villanos” y al doctor  Monreal la  víctima. Es  evidente que quien  así piensa no ha leído el grueso fárrago de artículos del doctor criticando la propiedad socialista, defendiendo la privada y prodigando infamantes discursos contra  los que no concuerdan con él. En otros artículos he referido tales trabajos que con solo leer los títulos el lector tendrá una idea de sus contenidos.
Ahora el error mencionado le dio la oportunidad de atacarme de nuevo  y aunque he  decidido no contestar sus diatribas,  que más que incrementar su prestigio lo desacreditan en su dimensión profesional y ante todo ética, en esta ocasión por involucrar a una tercera persona, de la que tengo una buena opinión,  me veo obligado a dedicarle unos párrafos.

Es falsa la conclusión que saca Monreal : ”El Dr. Carlos García Valdés considera que el estilo de escritura del Dr. Triana expresa “chabacanería”. En ningún momento expresé eso porque no lo considero así. Se trata de una absolutización,  una de sus deducciones insidiosas. Utilizo el término de manera muy puntual y no lo extiendo a su estilo de escribir que es una cosa muy distinta.
Le da tremenda beligerancia a lo que considera mi apreciación de que el artículo de Triana es una falsedad. En ningún momento dije eso. Al final utilizo una idea de Alfredo González, que él no menciona que habla de una supuesta teoría falsa, pero en todo el contenido de estos comentarios que eran personales y se hicieron públicos, no hay nada que confirme esta “hipótesis”. Aquí si hay falsedad.

Dice el doctor que es una frase traída por los pelos, pero si es así porque le dio tanta importancia colocando esta noción de la “falsedad” en primer plano. Son las astucias y golpes bajos de este formidable  rey de los entuertos.

El doctor  Monreal  omite las apreciaciones positivas y los puntos de contacto con el doctor Triana. Pero lo más importante  es que no refuta ni tan siquiera  dedica unas líneas a  comentar los argumentos que alego y que constituyen la esencia de mis diferencias con Triana. Textualmente escribí a mi compañero, no para ningún blog:

“No aprecia en su magnitud la gravedad de la especulación y el consecuente    enriquecimiento bursátil distanciado completamente de la producción de bienes y servicios directa. No tiene en cuenta la fuente de esa suma de dinero, si es legal o ilegal. Solo menciona, pero no repara en la violación de la disposición de solo poder  vender (la entidad) hasta  un % de sus inventarios. Eso ya es una ilegalidad que deslegitimiza el acto comercial. Tampoco cuestiona  si ese  comprador que el mismo conceptúa de rico tiene licencia para vender esa cantidad de manzanas. De igual forma no incluye entre sus tantas suposiciones que ese hecho que, pudiera ser fortuito, se reproduzca cada vez que la entidad compre manzanas con ese dinero que no proviene del pueblo sino de una o pocas personas que no viven como vive el cubano promedio, e incluso trasladarse la operación a otros productos, lo que estaría creando un mercado paralelo espurio y hasta una verdadera mafia comercial, que tampoco es nueva pero sería más combustible para el fuego.”

 “En resumen no se trata solo de un hecho puramente de mercado sino de un conjunto de actos violatorios de la legalidad socialista además de todas las implicaciones éticas que contiene.”
Tampoco le dio importancia a un asunto de gran relevancia que aborda el doctor Triana con el que estoy plenamente de acuerdo.

“Creo que JT tiene razón en algunas cosas. En primer lugar la ineficacia  de combatir las consecuencias y no las causas del desabastecimiento o limitación de la oferta, aunque no comparto su opinión de cómo afrontarlas; en segundo lugar el problema de la importación de manzanas cuando hay desabastecimiento de otros renglones más importantes para el consumo del pueblo.”
El doctor Monreal  ha tratado de hacer el trabajo sucio de desunir a los revolucionarios, ya lo intentó en una ocasión enfrentándome a dos  economistas cubanos con los que no tengo ninguna contradicción, ni tan siquiera diferencias.

La verdad: el mejor antídoto contra el veneno.

La verdad en este caso se compone, al menos de 5 elementos:
1)    No me pareció correcto hacer un artículo para justificar un hecho delictivo tan grosero como este. Por lo tanto no me arrepiento de los argumentos que esgrimí para criticarlo.
2)    Nunca pensé hacer un post criticando al de Triana por razones que ya expuse, pero en el hipotético caso de haberme decidido hacerlo nunca me hubiera expresado como lo hice ,porque eran cosas confidenciales que, como en un acto de fina magia se hicieron públicas de repente. Por supuesto hubiera cuidado  la expresión y redoblado los argumentos, pero esto no fue lo que pasó y es algo que me molesta sobremanera.

3)    El doctor Monreal se aprovechó de esta situación e hizo lo que mejor sabe hacer: intrigar, promover las desavenencias entre  revolucionarios y eso son puntos que suma a su causa que nada tiene que ver con los que defendemos el proyecto socialista y el ideal comunista, aunque reconozcamos sus múltiples problemas de ejecución. Siempre he ubicado al doctor  Juan Triana en este grupo.
4)    No obstante las diferencias también considero, como otros compañeros, que el artículo de Triana es sólido teóricamente e  importante para la práctica económica , en especial para los que de manera directa o en los niveles donde se pueden tomar las decisiones tácticas y estratégicas, se encuentran implicados. De manera muy rudimentaria lo expresé en los comentarios que, al igual que  lo que sucede  con un  artículo del proyecto de Constitución, no debieron publicarse.

5)    Lo más importante del artículo de Juan, que no expresé  antes pero lo hago ahora  es listar  un conjunto de problemas  mucho más  complejos ,que afectan sensiblemente a la población. Estos problemas se están denunciando en las asambleas  de consultas a la población, al margen del articulado del proyecto constitucional. Uno de ellos es el acaparamiento y la especulación. Quizás no sea el más lacerante  pero es uno de los de mayor perversidad no solo económica sino ante todo moral y política. De una manera u otra, en virtud del llamado efecto inverso o  del absurdo en matemáticas, el artículo de Triana es sumamente importante. Tanto lo es que el asunto de las manzanas se vuelve casi despreciable. El artículo mencionado sería plenamente exitoso si promoviera la discusión académica del problema de la especulación asociada al descontrol, corrupción y otros males  que denuncia el articulista.

Para terminar pido  disculpas a los lectores por la redacción y otros gazapos. No he tenido tiempo para revisar este artículo. He elaborado estas notas de “corre –corre” con la presión de la Asamblea para el proyecto de Constitución y la preparación de clases.

Espero que los lectores y en particular mi colega el doctor Juan Triana comprendan estas aclaraciones y  comentarios,  para que las manzanas no sean de la discordia ni mucho menos venenosas.

5 de octubre de 2018.









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