La actualización de la propiedad y los economistas.



( Cuarta parte y final de de  “La propiedad  en la economía y en su modelo de funcionamiento. (Repasando la historia, la teoría y provocando el debate)” Revista Cuba Socialista, cuarta época No 5, mayo-agosto 2017)

Los primeros y sustanciales cambios en el régimen de propiedad fueron promovidos a finales de 1993 y a partir de 1994 con la conversión de las empresas agropecuarias estatales en unidades básicas de producción cooperativa, el impulso al trabajo por cuenta propia, la creación de sendos mercados de oferta y demanda y la aprobación en 1995 de la ley 77 que amparaba la inversión extranjera ya existente en germen desde varios años antes. En el ámbito del funcionamiento de la propiedad estatal se crearon o desarrollaron  las sociedades mercantiles cubanas que son empresas estatales con mayores posibilidades jurídicas y de operación, se aprobaron los esquemas cerrados de autofinanciamiento en CUC y a partir de 1998 se inicia en el país el perfeccionamiento de las empresas estatales, experiencia que ya  existía en las empresas del MINFAR.

Es importante recordar estas cuestiones, para enfocar  la “Actualización” como un proceso de  continuidad  y ruptura. Aquellas reformas que en determinada medida actualizaban las relaciones de propiedad tuvieron una amplia resonancia en la academia económica cubana, como la tienen las actuales que son de mayor profundidad, porque en definitiva en la primera década del siglo XXI se hacía imprescindible no solo reactivar aquellas decisiones de los 90 sino introducir cambios de mayor envergadura.

Al igual que en el período especial los economistas cubanos han acogido favorablemente las trasformaciones estructurales de la propiedad y de funcionamiento de la propiedad estatal, pero ahora el espectro de opiniones no es tan homogéneo o consensado  como antes. (1)

 Es lógico, en condiciones del período especial clásico se trataba de adecuar el modelo para salvar la economía y sus fuerzas vivas y ese intento fue un importante aprendizaje pero no resolvió los grandes problemas de la economía aún muy centralizada. Ahora se trata de actualizar el modelo económico y social que más allá de administrar la crisis sirva de base para el desarrollo socialista, próspero y sostenible. Tal modelo actualizado debe incentivar el desarrollo de las fuerzas productivas provocando adecuaciones en las relaciones de producción que sin perder su naturaleza socialista admitan formas de propiedad y gestión mixtas y privadas.

La propiedad ha pasado a ser el tema de los temas, se ha liberado de su caparazón abstracto y es abordado no solo por los economistas sino por una gran diversidad de cubanos, lo que se puede comprobar fácilmente cuando se leen los comentarios en los sitios digitales sobre cualquier artículo de economía, que expresan no solamente criterios conceptuales sino  intereses económicos y clasistas.

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro se pronunció sobre esto en el VII Congreso del PCC.

“Uno de los aspectos novedosos que ha suscitado mayor atención y hasta cierta polémica, es el referido a las relaciones de propiedad, y es lógico que así sea, ya que en dependencia del predominio de una forma de propiedad sobre las demás se determina el régimen social de un país.” (2)

En el ámbito académico prevalece  la  coincidencia con la política del Partido y del Estado de colocar en el centro del sistema de propiedad a la socialista de todo el pueblo o estatal. Hay insatisfacciones en cuanto a que la actual estructura de organizaciones superiores de dirección, empresas y unidades empresariales  de base aleja a los productores directos de la dirección y gestión de sus entidades productivas y puede generar tendencias  burocráticas. Hay que darle una oportunidad  a la experiencia, sin desestimar los criterios de los sujetos involucrados, en particular los trabajadores y también de los economistas.

También hay posiciones críticas en cuanto a que los trabajadores no participan realmente en las decisiones de  sus entidades productivas y los más arriesgados  proponen que no solo participen sino que decidan en cuanto a las políticas y estrategias empresariales. No podemos asombrarnos cuando veamos reverdecer ideas ya fracasadas  de la   “autogestión yugoslava” y de la Perestroika, (3)  que preconizan que los colectivos laborales tienen que  desembarazarse de las facultades estatales en interés de una autogestión obrera total.

La participación real de los trabajadores en la gestión empresarial se reconoce como  un elemento importante del Modelo actualizado.

 “Los colectivos laborales participan activamente en la elaboración, ejecución y control de los planes por las organizaciones empresariales, enmarcados en las políticas y directivas definidas, de acuerdo con los convenios colectivos de trabajo.” (4)

Avanzar de la  situación deseada a la real, en este sentido,  constituye  un verdadero ejercicio de ingeniería política y económica, de inteligencia, responsabilidad, de coordinación entre  dirigentes y dirigidos,  que deberá verificarse a contrapelo de la mentalidad y manera de actuar vigentes.

Desestatizar la propiedad social no puede llevar a marginar al Estado de las empresas que representa en propiedad sino de alcanzar tal estado de cosas en que los intereses de todo el pueblo no se opongan  a los intereses colectivos y estos respondan de igual manera a los intereses individuales. Hace alrededor de 15 años sostuve la tesis de que “en la satisfacción  sin perturbaciones económicas y sociales del triple interés (de toda la sociedad, de los colectivos laborales y de cada individuo) se realiza en esencia la propiedad social.” (5)  Mantengo la idea, solo que ahora el espectro de intereses se ha complejizado y no se pueden relegar los intereses de las organizaciones privadas nacionales e internacionales.

El poder político en manos de los trabajadores no se alcanza cuando los colectivos laborales se empoderen de forma total o casi absoluta en cada uno de sus centros de trabajo, porque eso sería atomizar la propiedad social o convertirla en propiedad de grupo, en tales condiciones el poder político que emana del poder económico no estaría en manos ni respondería a los trabajadores como totalidad. (6)

  “Porque sólo después de una revolución socialista trabajador y propietario, trabajador y dueño de la riqueza del país es una misma cosa, y no en el sentido de propietarios de una empresa, o propietarios como colectivo de una fábrica, como algunos han querido introducir de contrabando en el pensamiento socialista, sino como propietarios de todas las fábricas y como propietarios de todas las riquezas del país, que es el  único y verdadero sentido que puede tener la propiedad socialista…” (7)

Me atrevo a afirmar que, a nivel de esencia, la inmensa mayoría de los economistas políticos cubanos comprometidos con la revolución y el socialismo concordamos con esta apreciación del líder histórico de la Revolución. Pero las ideas discordantes alimentan el debate y la reflexión. Cuando estas,  comprometen los principios de la revolución y del socialismo no pueden ser  ignoradas y tales plataformas deben ser desmontadas con los argumentos de la teoría económica marxista y sobre la base de esos mismos principios.

El otro foco de debate compromete a la propiedad privada, como regla relacionándola con la estatal. Es quizás el tema más polémico que ha polarizado opiniones: de un lado los que con mayor o menor recelo expresan reservas fuertes porque consideran que por ese camino se va al capitalismo y en el otro polo los que apuestan a su desarrollo como vía principal para resolver los problemas de la economía y de los cubanos. Como regla los seguidores de esta moción desconfían en mayor o menor medida de la capacidad del sector de propiedad estatal para liderar el desarrollo económico y producir bienestar, amplificando sobremanera las deficiencias reales.

Cuando acudo a estas dicotomías recuerdo la idea de Alfredo González de que cualquier teoría por errática que sea siempre contiene algún elemento de la realidad.  (8) Valga esta sentencia para lo antes expuesto.

Por supuesto hay una franja intermedia que agrupa a los que la consideramos necesaria y aportadora de recursos para la economía y  para el bienestar de muchos cubanos, pero dentro de  los marcos regulatorios establecidos y advertimos sobre sus posibles efectos “no deseados” como en el caso de algunos medicamentos. Los que pensamos así no separamos el curso  de la propiedad privada del   desenvolvimiento  de la propiedad social (estatal, cooperativa y otras) considerando que más que confrontación debe imponerse la  integración o socialización  presidida por esta última siempre que se gane económica y políticamente este derecho. (9)

La aceptación de las nuevas formas de cooperativas, la voluntad de legalizar las micro, pequeñas y medianas empresas privadas (MPYMES), adecuadamente reguladas y la autorización de empresas mixtas de capital nacional (estatal y no estatal) son fehacientes demostraciones del propósito de encausar los emprendimientos privados por los canales de la socialización socialista.
 “Las cooperativas, el trabajo por cuenta propia y la mediana, pequeña y microempresa privada no son por su esencia anti socialistas ni contrarrevolucionarias y la enorme mayoría de quienes allí laboran son revolucionarios y patriotas que defienden los principios y se benefician de las conquistas de esta Revolución”. (10)

El lugar del sector privado en el Modelo y en general en nuestra sociedad es definido con transparencia en “Conceptualización…”

  “Los actores económicos de carácter privado son un elemento complementario, facilitador del bienestar, que canalizan potencialidades productivas que pueden aportar al desarrollo socioeconómico del país.” (11)

Sin embargo hay a quienes  le parece muy reducida esta función y se dedican a sobredimensionar el papel de la propiedad privada. Resaltan su dinamismo y ofrecen datos que corroboran su creciente papel en la economía, pero lo hacen desde una mirada complaciente que sobredimensiona su participación en la economía y en general en la sociedad. Es cierto su aporte al empleo y al sustento de cientos de miles de personas que en parte  dependen de tales empresas, unos en calidad de dueños y otros de asalariados, pero al menos  los que así piensan y se pronuncian deberían reconocer  que tanto estos como el resto de los cubanos, que son más de 11 millones, tienen garantizadas por las vías distributivas y redistributivas estatales las principales garantías humanas, algo insólito en la inmensa mayoría de los países asentados sobre la propiedad privada.

Hoy es evidente que no se puede aspirar al socialismo próspero y sostenible sin la propiedad privada, pero más incuestionable aún  es que solo con la propiedad privada o confiándole el protagonismo económico,  no tendremos nunca ni socialismo, ni desarrollo, ni prosperidad generalizada.

El socialismo aún sin haberse construido realmente tiene que basarse en una economía socialista y según el economista polaco Wlodzimierz Brus: “Una economía tiene carácter socialista si los medios de producción fundamentales son propiedad social y no privada; si, en consecuencia, las relaciones entre los hombres en el proceso  económico se basan en la cooperación en el empleo de los medios de producción comunes…si la cuota  del producto que corresponde a los individuos y a los grupos  se establece según el trabajo o según criterios sociales y no según la propiedad privada…”   (12)

Espero que los defensores de la propiedad privada no la emprendan contra el economista polaco, bastante maltratado a finales de los sesenta por presentar un modelo distinto al que imperaba en la URSS y los países socialistas de Europa.

Para concluir, consideramos que  el problema teórico y práctico principal en torno a la propiedad  tiene tres dimensiones: primero, como elevar la eficiencia económica y social del sector fundamental de propiedad, el socializado(estatal y cooperativo); segundo, como organizar y controlar el sector de propiedad no social de manera tal que se convierta en un aliado del primero y no degenere de sector no socialista a sector económico y político anti socialista; y tercero, como integrar ambos sectores sin necesidad de recurrir a métodos coercitivos o estrictamente administrativos, o lo que es lo mismo mediante un proceso de socialización liderado por la propiedad social. La principal premisa para esto último es el fortalecimiento, en todos los frentes, de la propiedad estatal y cooperativa.

Estas direcciones están contempladas en los Lineamientos y fundamentadas en la Conceptualización, pero deben encarnarse en la práctica mediante el concurso de los trabajadores y dirigentes, en plena lucha contra las fuerzas que le hacen resistencia, desde las manifestaciones de burocracia hasta la  vieja mentalidad de la espera, la desidia, el engaño y el pernicioso voluntarismo.


Referencias

 (1) Aunque es muy difícil no abordar en cualquier tratado  sobre la economía cubana el tema de la propiedad, por una cuestión de justicia académica queremos mencionar los trabajos(libros y artículos) que de una manera más intencionada y argumentada la abordan. Entre ellos la obra de Jesús Pastor García Brigos, Rafael Alhama, Lima y Rafull  sobre la propiedad socialista. Alhama ha  abordado de manera independiente  este tema, al igual que Oscar Fernández al caracterizar el modelo en actualización y Luis Marcelo Yera enfocando el problema empresarial estatal. Aunque desde la sociología Darío Machado también ha defendido la prevalencia real de la propiedad  social. El autor de este artículo ha escrito un libro y varios artículos sobre la propiedad social en su interacción con formas no socialistas de propiedad.  Santiago Alemán y Víctor Figueroa han tratado el tema de manera reiterada con énfasis en la propiedad cooperativa, que también ha sido abordado por Jesús Cruz, Camila Piñeiro y otros economistas y sociólogos.  El economista Pedro Monreal desde la revista digital “Cuba Posible” ha expresado sus criterios sobre la propiedad privada y la estatal. Es solo un “botón de muestra” para que los lectores de “Cuba Socialista “ tengan una idea de la respuesta académica a este “tema de los temas”.
(2) Raúl Castro, Informe Central al VII Congreso del PCC, abril 2017.
(3)Recomendamos ver el capítulo 4 del libro de Ernesto Molina “Devenir del modelo económico socialista” dedicado al modelo económico yugoslavo. Ciencias Sociales, la Habana 2016.   (4)Conceptualización del Modelo…párrafo 153.
 (5) Carlos M. García. Propiedad Social, la experiencia cubana, Editora Política, La Habana 2005,  p 57
 (6) Recomendamos a los lectores que lean del libro de Ernesto Molina. “Devenir del modelo económico socialista” el capítulo 4 que aborda el modelo yugoslavo centrado en la llamada autogestión obrera.
 (7) Fidel Castro. Discurso Clausura del XVI Congreso de la CTC, periódico Granma, 30/1/1990)
  (8) Alfredo González. Prólogo a Instrumentos para el análisis económico, de Oscar Echevarría, Alina Hernández y otros, INIE, 2001, p 24.
  (9) Esta idea la sustentamos en “Propiedad social: la experiencia cubana” en particular en el capítulo IV.
  (10) Raúl Castro. Informe Central al VII Congreso del PCC.
(11)   Conceptualización… párrafo 177.

 (12)  W. Brus, citado por Julio A. Díaz Vázquez en “Plan y Mercado en las obras de Vladimir Brus, Ota Sik y Janos  Kornai”,  elaborado  en 2012 para la Antología de Economía Socialista, inédita. Díaz Vázquez cita la Obra de Brus El funcionamiento de la economía socialista”, Oikos-tau. s.a. – ediciones, Barcelona, España, 1969. Pág. 14.-15. Posteriormente Ernesto Molina en Devenir del Modelo Económico Socialista(2016) utiliza la misma cita.

La propiedad no es tan abstracta como algunos dicen, o quieren que sea.

La propiedad social: de la utopía marxista a la realidad de la transición del capitalismo al socialismo.

La soledad de la propiedad estatal hasta el período especial.

 

 



Comentarios

Entradas populares de este blog

Dos hombres en pugna y el modelo económico en el medio.

La unificación monetaria que viene: 5 preguntas y respuestas.